El servicio europeo Copernicus publicó el 10 de septiembre su balance de agosto de 2026. La temperatura media del aire en superficie fue de 16,96 °C, 1,65 °C por encima del nivel preindustrial (1850-1900) y 0,85 °C por encima del promedio 1991-2020. Con esa cifra, agosto empató con julio de 2023 como el mes más cálido del registro.
El océano también marcó récord
La temperatura superficial del mar entre los 60° sur y los 60° norte promedió 21,07 °C, la más alta medida para un mes de agosto, y durante el mes se alcanzó un valor diario de 21,11 °C, el más alto de toda la serie. La Organización Meteorológica Mundial recordó que los diez agostos más cálidos registrados ocurrieron todos desde 2016. En Europa occidental, el verano de junio a agosto fue el más cálido del que se tiene registro, por encima incluso de 2003.
El Niño apenas está empezando
Detrás del salto hay un factor que todavía no ha llegado a su pico. Copernicus describe condiciones de El Niño fuerte en el Pacífico tropical, con potencial para convertirse en uno de los eventos más intensos registrados. En Colombia, el Gobierno confirmó el inicio del fenómeno el 11 de junio de 2026, unos tres meses antes de lo previsto. Según el IDEAM y el Ministerio de Ambiente, hay un 96% de probabilidad de que las condiciones se mantengan entre noviembre de 2026 y enero de 2027, y un 63% de que alcancen intensidad muy fuerte en ese periodo.
Las consecuencias ya se sienten. El 23 de julio el país declaró desastre nacional por incendios forestales, y el pronóstico oficial anticipa menos lluvia, caudales más bajos, embalses en descenso y mayor riesgo de fuego durante lo que queda del año.
Lo que significa para la Orinoquía
En los Llanos, la temporada seca coincide con el pico esperado de El Niño. Ríos como el Meta, el Guaviare y el Vichada pierden caudal, y los morichales y esteros que sostienen la fauna dependen de un ciclo de lluvias que este año será más corto. La sabana seca arde con facilidad, y el fuego puede alcanzar los bosques de galería que bordean los ríos.
Por eso un proyecto forestal certificado tiene que demostrar cómo gestiona el riesgo de incendio para que sus créditos de carbono sean válidos. El manejo del fuego no es un complemento de la operación: es una condición de la permanencia del carbono capturado, y años como este son los que ponen a prueba esa gestión.
Cada décima de grado que se suma al registro confirma que reducir emisiones ya no alcanza por sí solo. También hay que retirar el CO2 que ya está en la atmósfera, y los bosques bien manejados siguen siendo la forma más probada de hacerlo a escala.
Fuentes: Copernicus Climate Change Service (boletín del 10 de septiembre de 2026), Organización Meteorológica Mundial, IDEAM y Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (11 de junio de 2026), UNGRD.
¿Cómo se protege una hectárea en un año de El Niño?
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